Introducción



12 Cosas que todos los Emprendedores deberían aprender de los Niños

Una entidad de Lleida me pide una charla para emprendedores. Aún falta afinar el briefing. Creo que quieren dirigirla a un público de, emprendedores por un lado, desocupados que se plantean su "autoocupación", (o que quizá deberían planteársela) y para el resto de sus asociados y empresas colaboradoras. Ah! Si! y que la charla sea motivadora me piden. (Eso que haces tú, me dicen) Y me apetece rescatar esto:

Emprenedoría (En catalán) vendría a ser la vocación de emprender. Y me temo que no tiene traducción. Si ponemos emprendeduría, aparte de que saltan todas las alarmas de los correctores, ¿sabes lo que pasa? Que no me suena bien. Me recuerda a la palabra teneduría, aplicada a la contabilidad. Y me parece una palabra absolutamente desacertada: Como si para llevar BIEN una contabilidad, bastara con TENER los libros.


Emprender es una actitud. La actitud del descubrimiento. La actitud de la aventura. La actitud de un “buscador” (alguien que no necesariamente encuentra, sino alguien que hace de su vida una búsqueda). Por eso generalmente se relaciona esta palabra con la de vocación.

"Las cosas importantes las aprendí en el parvulario". Este es el título de un libro que, en su promo, dice que es de breves relatos y pequeñas verdades. La principal verdad, cuando lo lees, es que es cierto. Las cosas importantes las aprendí en el parvulario

A través de toda la geografía española he estado dando training a casi 4000 vendedores y directivos de la multinacional Würth. Y una de las cosas en las que insistía en cada una de las sesiones era que debían rescatar a ese niñ@ que todos llevamos aún dentro.

Vaya como muestra, las 12 cosas que todos los emprendedores, si convierten su emprendeduría en empresa, deberían aprender de los niños. ….O rescatarlas de ese niñ@ que llevan dentro:

1. Los niños se guían por las leyes de la lógica
Los niños se enfrentan a la vida con los ojos abiertos e interpretan las cosas desde su propio punto de vista, sin dejarse llevar por convenciones y prejuicios. Esta actitud es muy positiva también para los emprendedores, puesto que contemplar el mercado y a la competencia con otros ojos puede ayudar a encontrar ideas nuevas y revolucionarias, que son también la simiente del éxito.
2. Los niños son curiosos
La curiosidad de los niños no tiene límites, como tampoco debería tenerla la de los empresarios. Para triunfar en el mundo de los negocios, hay que recopilar constantemente nuevas ideas y teorías, estar pendiente de lo que hacer la competencia, y desarrollar las mejorar soluciones empresariales para la propia compañía.
3. Los niños son creativos
En lo que a creatividad se refiere, los niños no tienen rival. La misma creatividad que despliegan los más pequeños en todo lo que hacen debería ser desplegada también por los empresarios. Al fin y al cabo, la creatividad genera innovación, clave para triunfar en el mundo de los negocios.
4. Los niños encuentran rápidamente nuevos amigos
Para los niños, cada nuevo contacto es un amigo potencial. Aunque es difícil mostrarse tan sociable como un niño, en el mundo de los negocios la capacidad de relacionarse con otras personas es clave, tanto a la hora de encontrar nuevos socios o inversores como clientes.
5. Los niños no conocen límites, sólo obstáculos
Para los niños no hay nada imposible. En su camino sólo se interponen obstáculos, que no tienen miedo de sortear. En el camino hacia el éxito empresarial, hay también muchos obstáculos, que deben ser contemplados como lo que son y no como barreras infranqueables.
6. Los niños utilizan siempre sus propios recursos, aunque sean limitados
Cuando se topan con un problema, los niños utilizan los recursos que tienen a su alcance, aunque sean limitados, para resolverlo. Un empresario en apuros debería adoptar también este proceder. Si no tiene, por ejemplo, dinero para alquilar una oficina, puede adoptar la decisión de trabajar desde casa, aunque sea manera temporal.
7. Los niños son dependientes
Un niño no puede sobrevivir por sí solo. Necesita para ello la ayuda de sus padres, al igual que un empresario necesita también la ayuda de sus socios, sus trabajadores y sus clientes para salir adelante. Una empresa, al igual que un niño, no es nada sin la ayuda de otras personas.
8. Para los niños, la vida es fácil
Los niños viven despreocupadamente. Hay cosas que les gustan y otras que no y no tienen problema a la hora de mostrar sus preferencias. Igualmente, para dar nuevos bríos a una empresa, a veces se necesita también una buena dosis de sinceridad y honestidad.
9. Los niños intentan aprender de sus errores
Al igual que los niños, los empresarios no deberían tener miedo de cometer errores. A veces los errores son, de hecho, la antesala del éxito, de modo que ¿por qué no equivocarse de vez en cuando?
10. Los niños no le dan demasiada importancia al dinero
En el camino hacia el éxito empresarial, el dinero no es el único factor clave. Al fin y al cabo, ¿de qué sirve tener dinero si no hay motivación y alegría en el trabajo?
11. Los niños rara vez se aburren
Al igual que los niños, los empresarios no pueden permitirse el lujo de aburrirse. Deben estar permanentemente buscando nuevos desafíos y proyectos.
12. Los niños saben cómo divertirse
Una aventura empresarial implica siempre riesgos, pero quien no arriesga no gana. Al igual que los niños no tienen miedo de caerse cuando aprenden a montar en bicicleta, los empresarios deben sacar adelante sus proyectos sin detenerse por los obstáculos que puedan encontrar en el camino.

Para muestra….un botón:

Los niños saben cómo divertirse


El horizonte no está en la realidad, sino en los ojos que lo miran. Si miras la realidad con tus ojos de niño… el horizonte no tiene límites.

Si te planteas emprender, diviértete rompiendo límites.

Te abrazo.

Epílogo para un blog de motivación

 

¡¡¡Sorpresa!!! Prácticamente un año después:

“Hay un Aleluya santo. Y un aleluya roto.

Hay un resplandor de luz en cada palabra. No importa si el aleluya que has oído es el santo o el roto.

Hice lo que pude, aunque no fue mucho. No podía sentir, así que traté de tocar. Ahora que no puedo tocar, sólo me queda sentir. Y a pesar de que todo salió mal voy a estar aquí, sin pelos en la lengua… Pero diciendo aleluya. No importa si el santo o el roto, pero aleluya.”

Así acababa “Hielo en las Alas”: Una entrada de marzo de 2014. Que he recordado últimamente y remitido a alguien en alguna laguna baja.

Navego y navego por blogs y más blogs. Y me encuentro que muchos, un buen día, dejan de se alimentados.

Gente que un buen día decidió abrirlos empezando un camino que en ningún momento se le ocurrió que acabaría. De hecho… ninguno “ha acabado”. No importa que lleve ahí de cinco, seis o siete años sin que su autor haya escrito ninguna nueva entrada.

Ninguno “ha acabado” porque nadie se despidió.

Éste que estas leyendo también tuvo su paréntesis en 2010. Y ahora este otro en 2015. Pero te estoy hablando de esos que uno se atrevería a decir que entraron en su paréntesis eterno.

 

game-over

 

Todos hemos perdido el tiempo y la razón alguna vez. Y es que a veces da la sensación que estar vivo es algo así como estar asustado. Los recuerdos, a ratos parecen echar sal en las heridas. Incluso los buenos recuerdos pecan de indiscretos al recordarnos la fugacidad de las cosas, lo efímero de la vida, lo implacable del destino y sus designios.

“Si aceptamos que la vida humana se rige por la razón, la posibilidad de vivir queda destruida”

Creo que en el momento en el que las personas decidimos enfrentar aquello que nos perturba, comprendemos que nuestras capacidades superan absolutamente lo que teníamos pensado. Y que hay muchas formas de volver a empezar y de hacer las cosas.

Si el sufrimiento está ahí, es necesario aceptarlo. Porque no se va a ir sólo porque tú finjas que no existe.... y si la alegría está ahí, también es mejor aceptarla, incluso con el miedo a que se acabe algún día.

Si piensas que vas por mal camino puedes cambiar de parecer y seguir otro rumbo, o puedes también no hacerlo y seguir donde estás. Solo tú sabes el poder de tus decisiones, y el coraje que debes tener para enfrentar una decisión equivocada.

Espero que veas cosas que te sorprendan. Y que nunca pierdas la capacidad de seguir sorprendiéndote con las cosas que la vida presenta ante tus ojos. En eso está el sentirse vivo.

También espero que sientas cosas que nunca antes hayas sentido, y que sigas creyendo que cada día se puede volver a empezar.

Procura ser consciente de lo que haces, pues cada instante puede transformarse en un momento inolvidable en tu vida. Respira hondo, estas aquí, sin pasado y sin futuro, tu mundo es hoy, concéntrate en la dulzura con la que el viento acaricia tu cuerpo y en la gracia inesperada de contemplar el cielo…, …la Tierra, …el hoy. Tan sólo basta saber observar la magia presente en todo lo que nos rodea.

Aprende a ver las cosas simples. Aprende a hacer las cosas sencillamente.

Es sencillo ser feliz.
Lo difícil es ser sencillo.
(Zen)

No vine ni he estado aquí para darte lecciones de felicidad. Ni mucho menos aspiro a hacerte feliz. Solo quiero que sepas que pasaba por aquí y pensé en lo fácil que es olvidar lo esencial de las cosas y ser ciego a esas cosas esenciales. Hoy en día es casi una moda esta ceguera. A los que vamos intentando no olvidar esas cosas esenciales se nos llega a mirar raro. A vernos como iluminados.

Tan sólo me detuve a recordarte que todos los días tienes la oportunidad de elegir aquello que te hace feliz. La decisión está en tus manos.

No te pierdas en el intento, caminos hay muchos, y buenos compañeros de viaje también. Tengo fe en que siempre habrá alguien que nos recuerde que nunca es tarde si hay voluntad.... … que todo tiene su segunda vuelta. De corazón espero que vivas una vida de la cual te sientas orgullos@, pero por encima de todo, espero que si ves que no es así, tengas la fortaleza y el coraje para empezar de nuevo las veces que sea necesario.

Recuerda que la vida comienza las veces que TÚ quieras... Y ser feliz es lo menos que puedes hacer para que tu paso por este lugar, por lo menos, valga la pena...

["...Los únicos regalos del mar son golpes duros, y cada tanto, la oportunidad de sentirse fuerte. No conozco mucho el mar…pero si sé que así es, y también sé que es importante no necesariamente ser fuerte, sino sentirse fuerte…para medirse a sí mismo, al menos, una vez…para encontrarse en las condiciones más primitivas y enfrentar la ceguera y la sordera a solas, sin nada que te ayude salvo las manos y la propia cabeza...]

No quiero poner enlaces esta vez. Si quieres saber la referencia de esta última cita, o de cualquier otra cosa, el link con el trozo de película de donde la saqué, o cualquier otra cosa que quieras, con gusto te la remitiré si me lo pides a blog.david.balaguer@gmail.com

No sé si será la última entrada de este blog. Un día lo será. Tanto si lo es como si no, éste podría ser un buen epílogo. Podría ser una buena despedida. Incluso un buen testamento vital.adios

Y no son el primer beso o el primer abrazo los difíciles. Los difíciles son los últimos. Efectivamente: Cuando sabes que lo son.

Te abrazo.

Adiós Año Viejo. Feliz Año Nuevo.

 

Adiós Viejo. Feliz Nuevo.

Año viejo, no te despido con recelo o amargura. Quizá con cierta tristeza: Esa de las cosas que me hubiera gustado que hubieran sido de otra manera. Has sido un año duro, pero ¿acaso no todos lo sois? Puede que haya querido adelantar las manecillas del reloj unas cuantas semanas, las suficientes como para creer que habías desaparecido, que ya te había relevado con tu digno sucesor. No le muestres envidia, así yo no te guardaré rencor. Es el momento de abdicar, de que tomen tu relevo, de que pases a mi recuerdo.

Cuenta la historia y la tradición de los nativos indígenas del noroeste de América…

 

…mejor te lo cuenta Eduardo Galeano:

A orillas de otro mar, otro alfarero se retira en sus años tardíos.

Se le nublan los ojos, las manos le tiemblan, ha llegado la hora del adiós. Entonces ocurre la ceremonia de la iniciación: el alfarero viejo ofrece al alfarero joven su pieza mejor. Así manda la tradición entre los indios del noroeste de América: el artista que se va entrega su obra maestra al artista que se inicia.

Y el alfarero joven no guarda esa vasija perfecta para contemplarla y admirarla, sino que la estrella contra el suelo, la rompe en mil pedacitos, recoge los pedacitos y los incorpora a su arcilla.

Ventanas sobre la Memoria –  Eduardo Galeano

 

…los pedazos de la mejor obra del maestro que se retira… …esos son los que incorpora a su arcilla el artista que se inicia.

Quédate con todo lo bueno que el pasado año te dejó. Que algo hay. Eso bueno te ha ocurrido, aunque se haya roto en mil pedazos. Sea lo que sea lo que lo rompió: el año, las decisiones, los errores, la lentitud, la precipitación…

 

cambio

 

Es hora de recoger los pedazos de lo mejor que nos ocurrió y, con esa arcilla, construir este año nuevo que empieza ya. Que empieza cada día. Porque cada día es el primer día de el resto de tu vida.

Aunque leas esto un 12 de marzo o un 21 de abril, después de un 11 de marzo o de un 20 de abril nefastos. Coge los pedazos. Y con esa arcilla vuelve a empezar a construir.

Te vas, viejo. Y automáticamente llegará otro. El nuevo.

A ti, nuevo, no hace falta invitarte: Vienes solo. Y aunque llegues ya maltrecho por los agoreros, bienvenido. Te prometo y me comprometo a que vas a ser el primero del resto de nuestras vidas. Con sus cosas. Las nuestras al fin y al cabo. Te prometo y me comprometo que, aunque vengas sin invitación, vas a encontrarte con otros que sí están invitados:  Te prometo y me comprometo invitar a nuestras calidades y nuestras mejores emociones. De mi parte invito un corazón abierto, un saber estar centrado y confiar en la vida. Confiar que me entrega, en el momento justo, justo lo que necesito. Estos invitados tiene la fiesta. A ver que eres capaz de traer tú. Sea lo que sea, así nos encontrarás.

Con mis mejores deseos, feliz año nuevo.

Feliz vida nueva.

Te abrazo.